domingo, 9 de agosto de 2009

Cada vez que ella busca algo en su armario se promete que lo va a organizar. Que se deshará de lo que nunca usa y que dejará el suficiente espacio para manejarse dentro sin acabar con agujetas en los brazos, sudando o tirando todo al suelo mientras revisa cada una de las perchas. No es cuestión de espacio. La cuestión es que termina llenando todos los huecos posibles. La tachan de desordenada y desastre. Pero ella responde: Dentro de mi caos hay un orden.

viernes, 24 de julio de 2009


Cualquier huevón con la cara roja por el alcohol, calvo, con barriga y un look de mierda podrá permitirse hacer comentarios sobre la apariencia física de las chicas, comentarios desagradables si es que no las incuentra suficientemente arregladas u observaciones asquerosas si es que le da rabia no podérselas tirar. Esas son las ventajas de sus sexo. Los hombres quieren hacer pasar la excitación más patética como si fuera algo simpático y pulsional. Pero no hay muchos Bukowskis, la mayoría de las veces, se trata simplemente de un paleto cualquiera. Sería como si yo, por tener vagina, me creyera tan cañón como Greta Garbo. Estar acomplejada, he aquí algo femenino. Eclipsada. Escuchar bien lo que te dicen. No brilar por tu inteligencia. Tener la cultura justa como para poder entender lo que un guaperas tiene que contarte. Charlar es femenino. Todo lo que no deja huella. Todo lo doméstico se vuelve a hacer cada día, no lleva nombre. Ni los grandes discursos ni los grandes libros, ni las grandes cosas. Las cosas pequeñas. las monadas. Femeninas. Pero beber: viril. Tener amigos: viril. Hacer el payaso: viril. Ganar mucha pasta: viril. Tener un coche enorme: viril. Andar como te da la gana: viril. Querer follar con mucha gente: viril. Responder con brutalidad a algo que te amenaza: viril. No perder el tiempo en arreglarse por las mañanas: viril. Llevar ropa práctica: viril. Todas las cosas divertidas son viriles, todo lo que hace que ganes terreno es viril. Eso no ha cambiado tanto en cuarenta años. El único avance significativo es que ahora nosotras podemos mantenerlos. Porque el trabajo alimenticio es demasiado exigente para los hombres, que son artistas, pensadores, personajes complejos y terriblemente fáciles. El salario mínimo es más bien una cosa de mujeres. Evidentemente, en contrapartida, habrá que entender que ser unos mantenidos les puede transformar en tipos violentos o desagradables. Porque no es fácil, cuando se pertenece a la raza de los grandes cazadores, no ser el que trae la comida a casa. Los hombres, qué guay, nos pasamos la vida comprendiéndonos. Porque la extraordinaria desesperación también tiene sexo, el nuestro, nuestra práctica es el gemido quejica.

Extraído del ensayo Teoría King Kong de Virginie Despentes.

sábado, 28 de marzo de 2009

lunes, 16 de marzo de 2009

Un tipo encantador, Marian Keyes.


La apasionada de los cosméticos y la moda Marian Keyes nos deja poco antes de las vacaciones navideñas su última novela Un tipo encantador. Fechas perfectas para pedir que alguién que nos quiera hacer felices nos lo regale por el módico precio de 19,90 €. no es de extrañar que el volumen cuente con 766 páginas, teniendo en cuenta que para la autora es una dura misión escribir relatos cortos.

"La clave está en el nombre: son demasiado cortos. Cunado por fin empiezo a meterme en los personajes y la trama, es hora de acabarlos. De ahí que haya escrito tan pocos."


A lo largo de la novela encontramos los rasgos característicos de sus novelas: en los papeles protagonistas mujeres guerreras (algo así como el personaje de anti héroe por aquello de que no son perfectas), con probelmas por solucionar, ambientado en Irlanda y Gran Bretaña, y que tienen empleos relacionados con el mundo de la comunicación, periodismo y publicidad.


La estructura del libro se divide en 4 bloques, cada uno de ellos corresponde a una mujer. Dichos bloques van intercalándose unos con otros, al más puro estilo Babel o Crash, del director mexicano Alejandro González Iñárritu y el canadiense Paul Haggis, respectivamente.


Los temas a tratar durante los relatos son de lo más actuales y se dejan ver como la pura realidad de hoy: el maltrato, el corrupto mundo de la política o las enfermedades como el cáncer y el alcoholismo. Todo ellos marcado por la trama amorosa de líos, berrinches, rubor en las mejillas o flojera de rodillas que sufren las protagonistas.


Cuando comencé a leer Un tipo encantador, me dió la impresión de que ya había visto, leído o escuchado una historia parecida. La trama del retiro de Lola (una de los personajes principales) me recordó al filme The holiday y la asocié rápidamente con Cameron Diaz por el papel que esta desempeña en la misma.



De lectura es fácil y fluída Marian Keyes es especialista en lograr que te sientas identificada en algún momento del libro, si eres mujer, claro. M.K. ha hecho que me haga tazas de té a todas horas, me cobije bajo mis edredones y mantas de colores cuando más lo necesito, lea libros y revistas de moda a destajo y quiera a mi chico como nunca antes lo haya hecho con ningún tipo.


Para finalizar recomiendo leer la novela en casa. El volumen pesa bastante para llevarlo en el bolso de casa al trabajo o la universidad para leer durante el trayecto, a no ser que por la crisis hayáis dejado de acudir al gimnasio y os queráis mantener en forma por cuenta propia. En casa tened cuidado si leéis tumbadas en la cama. Llega un momento en el que la sangre deja de llegar a las manos y empezaréis a notar un ligero hormigueo, en el mejor de los casos. En el peor, os podéis quedar dormidas (no por el tostón de historia porque no lo es) y el libro puede aterrizar en vuestra cara. Aterrizaje a plomo del libro en la cara extraído de la propia novela.

martes, 20 de enero de 2009


Tres paredes blancas rodean a una garabateada. Una espalda desnuda mira el techo y unos pies descalzos apuntan al suelo. El Pc reproduce una película en dvd screener pero ningunos ojos se dirigen a la pantalla. Dos están cerrados. Otros dos observan con parsimonia y en ocasiones tienden a dejar caer sus párpados. La piel con otra piel. Contacto y tacto. Roce y caricia. A pesar del sonido del filme, se percibe el silencio, la paz, tan esperada tras las semanas de tensión. Ve las nubes pasar. Y lo contempla a él. Sonríe y se emociona. La siesta tras comer.

jueves, 27 de noviembre de 2008


Ella lo ve al fondo del autobús. Trata de disimular, de vacilar, de parecer natural, de no tropezar, de no poner cara de sorpresa ni cara de...¿qué expresión debería mostrar los músculos de su cara? Agacha la cabeza mientras guarda su billete y las vueltas en su cartera y se dirige al final del bus donde hay espacio para viajar de pie. Sabe que le toca levantar la vista, ya no puede hacerse por más rato la despistada. Por su cabeza y ya desde que puso el primer pie encima del transporte, sobrevuela la conversación de hace escasos dos días con el sujeto en cuestión. La vergüenza se adueña de ella aunque trata de hacer desaparecer de su mente todo aquello. Recibe un saludo de él y un seguido ¿qué tal? y se hace la sorprendida. Ahora la cara que muestra ella es de dormida. Trata de lanzar una frase cualquiera y se esfuerza por buscar algo más largo a un hola y un bien de respuesta monosílaba. Se inventa algo al instante, algo típico entre estudiantes. Se ha madrugado y la chica dice con tono de fastidio que tiene sueño. Aprecia que el asiento junto a él está vacio y no lo estrá por mucho tiempo. Decide armarse de valor y sentarse a su lado. El autobús se pone en marcha.

sábado, 15 de noviembre de 2008